jueves, 10 de noviembre de 2011


INTRODUCCIÓN

La caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. En el ámbito social, jurídico, cultural, político y económico, se afirma fácilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales. De aquí la necesidad de unir no sólo la caridad con la verdad, sino también en el sentido, inverso y complementario, de «caritas in veritate».

El Papa en esta encíclica afirma que toda la Iglesia, en todo su ser y obrar cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre.

No hace falta mencionar que en nuestra sociedad hay una enorme carencia de caridad por parte de muchos, y lamentablemente, también por parte de los cristianos. Nos proponemos analizar la Caritas in veritate, y para ello, primero recordamos su contexto histórico-social a grandes rasgos, luego vemos su hilo conductor, el aporte que hace a la actualidad y finalmente desarrollamos el cuerpo de la encíclica.

ENCÍCLICA DE BENEDICTO XVI CARITAS IN VERITATE:

Sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad.

ANTECEDENTES

Dos encíclicas la han precedido: el amor fue su punto de partida con la "Deus Caritas est“(dic. 2005). La segunda fue sobre la esperanza, "Spe Salvi", (nov. 2007).

Benedicto XVI (2005) publicó el 25 de enero de 2006, a los diez meses de ser elegido Papa, su primera encíclica "Deus caritas est" (Dios es amor), sobre el amor y la caridad eclesiástica. A diferencia de otros pontífices, no traza, como suele ser la tradición, las líneas del pontificado. El 30 de noviembre de 2007 firmó "Spe salvi" (Salvados en la esperanza), que contiene el pensamiento del teólogo Pontífice y trata sobre la esperanza cristiana y hoy, con fecha del 29 de junio de 2009, fue presentada su primera encíclica de carácter social.

ANTECEDENTES MUNDIALES

De acuerdo con Naciones Unidas, al menos 2.000 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza y se ven obligadas a destinar entre el 70 y el 80% de sus ingresos a alimentación.

"En el mundo hay 55 millones de niños en situación de desnutrición aguda. Son personas que necesitan ayuda urgente porque su esperanza de vida es muy pequeña"

Cifras del hambre

En Asia hay 642 millones de personas desnutridas. En África subsahariana: 245 millones. En América Latina: 53 millones. En África del Norte y Oriente Medio: 42 millones.

En américa:

Los cálculos apuntan "a que hay un 30% de excedente alimentario en la región. Los alimentos no faltan. El problema es el acceso" (José Graziano Da Silva, representante de la FAO para América Latina y el Caribe)

Uno de los principales obstáculos para acceder a la comida es el aumento de los precios de los alimentos, que superó el 50% entre 2003 y 2008.

En Latinoamérica en el 2008, el número de hambrientos subió a 47 millones y en 2009 dio un nuevo salto hasta los 53 millones. Todo lo que se había avanzado se ha perdido.

ANTECEDENTES POLITICOS

Desde la FAO se insiste en que, con las políticas adecuadas y una mayor inversión en agricultura, sería posible acabar con el hambre. Hace poco la ONU advirtió que la producción de alimentos debe incrementarse en un 70% en las próximas décadas si se quiere terminar con la hambruna. Para algunos expertos, aunque los medios existen, lo que falta es voluntad política de los Estados.

"Sabemos que con el 3% de lo que se ha puesto en los bancos, se podría erradicar el hambre en su forma más aguda. Y el hambre, con 1.000 millones de afectados, debería ser la prioridad política“.

Hilo conductor de la enciclica

Todo el contenido está enhebrado por un gran hilo conductor: la caridad en su relación vital con la verdad. Ésta no puede ser tal sin ella. La caridad sin verdad se vuelve mero sentimentalismo. La verdad sin caridad se vuelve fariseísmo. Y la doctrina social de la Iglesia es expresión de caridad y de verdad. “La verdad sin caridad carece de la energía necesaria; mientras que la caridad sin la verdad es una fuerza ciega”.

Enrique Colom Al ser preguntado acerca de cuáles son los temas centrales responde: “El tema central de la encíclica -y de toda la enseñanza social de la Iglesia- es el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres, en el ámbito de la relaciones sociales. La principal dificultad actual para lograrlo es, paradójicamente, la preponderancia de la razón técnica.

Resulta por tanto, necesario que las actividades sociales (y, específicamente, las económicas) estén presididas por criterios morales y por el principio de la caridad en la verdad. Este principio es el motor básico del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad (…) La misma experiencia enseña que (…) el desarrollo nunca estará plenamente garantizado mediante mecanismos -mercantiles, políticos o tecnológicos- automáticos e impersonales. Éstos son importantes, pero también requieren la coherencia moral (…)”

DESARROLLO DE LA ENCICLICA

EL APORTE DE LA CARITAS IN VERITATE

El planteamiento de fondo es la caridad de Dios en Jesucristo y la Iglesia: “La caridad es la vía maestra de la Iglesia y de la doctrina social. Todas las responsabilidades y compromisos trazados, por esta doctrina, provienen de la caridad, que, según la enseñanza de Jesús es la síntesis de toda Ley. Ella da la verdadera sustancia a la relación personal con Dios y con el prójimo, no es solo, el principio de las micro- relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también las macro– relaciones, sociales, económica y políticas” (CINV Nº2)

Luego señala dos pilares para vivir la caridad: “La caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo mío al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es suyo, lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo dar al otro de lo mío, sin haberle dado en primer lugar, lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar” (CINV Nº6).

Luego señala al bien común, que es el principio rector y ordenador de toda institución social: “Amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por él. Junto con el bien individual, hay un bien relacionado, con el vivir social de las personas: El Bien Común. Es el bien de todos nosotros, formado por individuos, familias y grupos intermedios, que se unen en comunidad social” (CINV Nº 7).

En la relectura que hace Benedicto XVI de la Populorum Progressio de Pablo VI, a más de 40 años de su publicación, que pasando por su Solicitudu Rei Socialis, de Juan Pablo II, afirma dos verdades que enuncia Pablo VI: toda la Iglesia, en todo su ser y obrar cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre. Tiene un papel público que no se agota en sus actividades de asistencia o educación, sino que manifiesta toda su propia capacidad de servicio a la promoción del hombre y la fraternidad universal, cuando puede contar, con un régimen de libertad.

La segunda verdad es que el auténtico desarrollo del hombre, concierne de manera unitaria a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones. Sin la prospectiva de una vida eterna, el progreso humano en este mundo, se queda sin aliento. El otro aspecto que señala Benedicto XVI, es que todo hombre debe sentir una vocación para el desarrollo, está dentro de su vocación humana y en su ser y en su condición de bautizado, dice al respecto: “Esta doctrina se remite en definitiva al hombre nuevo, al último Adán, Espíritu que da vida y que es principio de la caridad que nunca pasa” (1Co. 13,8). (CINV Nº12).

PROBLEMAS QUE ENFRENTA EL DESARROLLO HUMANO HOY

La Encíclica muestra algunos problemas y situaciones de hoy que no están en la línea del auténtico desarrollo:

Ø La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades.

Ø Algunos gozan de un súper desarrollo derrochador, mientras que otros se debaten en la extrema pobreza.

Ø Existencia de una miseria deshumanizante.

Ø Corrupción en los medios políticos y económicos, tanto en los países ricos y pobres.

Ø Falta de respeto a los derechos humanos de los trabajadores, en las empresas multinacionales.

Ø El conjunto de los cambios sociales y económicos han debilitado las organizaciones sindicales, que tienen más dificultad para la defensa de los trabajadores y limitan la capacidad de negociar de los sindicatos.

Ø “El estar sin trabajo, durante mucho tiempo o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, mina la libertad o la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales, con graves daños en el plano sicológico y social” (CINV Nº28).

Ø La falta de alimentación en muchos países pobres, causa todavía muchas víctimas. En Papa lo describe muy gráficamente: “El hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos Lazaros a los que no se les consciente sentarse a la mesa del Rico Epulón” (CINV Nº27).

Ø El respeto a la vida no se puede separar del desarrollo de los pueblos, va unido al concepto de pobreza y subdesarrollo: altos índices de mortalidad infantil, prácticas del control de natalidad del gobierno, difusión de la contracepción y la imposición del aborto y la eutanasia, con reconocimiento jurídico. Por esta razón la encíclica sostiene que la apertura de la vida está en el centro del desarrollo, (CINV Nº28).

Por eso hay que buscar nuevas soluciones, que se orienten a un desarrollo integral del hombre, en una visión de la razón natural y los aportes de la concepción cristiana del hombre. El acceso al trabajo por parte de todos, es una meta que hay que conseguir, para disminuir las desigualdades sociales. La Encíclica lo dice claramente: El aumento sistemático de las desigualdades, entre grupos sociales, dentro de un mismo país y dentro de las poblaciones de los diferentes países, es decir, el aumento masivo de la pobreza relativa, no solo tiende a erosionar la cohesión social, y de este modo, poner en peligro la democracia, sino que también tienen un impacto negativo en el plano económico, por el progresivo desgaste del capital social, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fidelidad y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil” (CINV N32).

JUICIO DEL SISTEMA ECONÓMICO ACTUAL EN RELACION CON LA FRATERNIDAD UNIVERSAL

El Dios amor es el autor de todos los bienes, de modo que los bienes económicos tienen también la característica de un don. Estos bienes junto con el desarrollo social y político deben estar al servicio del hombre, si quieren ser auténticamente humanos. Esto implica que se dé un espacio de gratuidad como expresión de la fraternidad.

La justicia distributiva y la justicia social, son las que deben regular los mercados económicos y no solo la justicia conmutativa que da origen al mercado de esta manera la economía social del mercado evita formar el espíritu del consumo. Esto supone que se creen formen formas de solidaridad en la economía: “Sin formas interiores de solidaridad y de confianza reciprocas el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica” (CINV Nº35).

Esta posición de la Encíclica es un rechazo de la economía del rebalse, dice al respecto: “No se debe considerar a los pobres como fardo, sino como una riqueza incluso desde el punto de vista puramente económico” (CINV Nº35). De aquí se desprenden algunas conclusiones importantes:

a) El mercado debe ser regulado en función del bien común.

b) No puede convertirse en el ámbito en donde el más fuerte avasalle al más débil.

c) La economía en la época de la globalización, debe tender a todos los pueblos y no solamente a los particularmente más dotados.

d) El proceso de globalización en que ha entrado la humanidad, debe ser orientado en términos de relacionalidad, comunión y participación.

DESARROLLO DE LOS PUEBLOS DERECHOS Y DEBERES

Todos los pueblos deben participar de un desarrollo humano y solidario. La comunidad internacional, en una sociedad globalizada, debe buscar las formas más solidarias y humanas, para que no haya pueblos que se vean privados de un legítimo desarrollo.

ALGUNOS DEBERES QUE SON NECESARIOS PARA UN DESARROLLO SOLIDARIO

a) Se debe respetar el derecho a la vida y no se puede considerar el aumento de población, como primera causa del subdesarrollo.

b) Se ha de seguir prestando la debida atención, a la procreación responsable, que es una contribución efectiva al desarrollo humano integral.

c) Es una necesidad social y económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, en si su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad humana.

d) Proponer una ética económica amiga de la persona. Caminar a una verdadera ecología humana, que sirva a la persona y su familia, la Encíclica lo dice: “Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común, acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello la ecología ambiental” (CINV Nº 51).

LA FAMILIA HUMANA

El desarrollo de los pueblos requiere que se desarrolle la humanidad, como una familia, respetando sus creencias, cultura y aspiraciones propias. La Encíclica entrega aquí, valiosos aportes:

a) El desarrollo de los pueblos depende sobre todo, de que se reconozcan como parte de una sola familia, que colabora con verdadera comunión y está integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro.

b) “De la misma manera que la comunidad familiar no anula en su seno a las personas que la componen, y la Iglesia valora plenamente la creatura nueva (Gal. 6,15: 2 Co. 5,17), que con el bautismo se inserta es su Cuerpo, así también la unidad de la familia humana no anula de por sí a las personas, los pueblos y la culturas, sino que las hace más transparentes, los unos con los otros, más unidos en su legitima diversidad” (CINV Nº53).

c) El discernimiento de las culturas y las religiones y su tarea en el desarrollo de la familia humana, es hoy día muy importante. La exclusión de la religión del ámbito público, como también el fundamentalismo religioso, impiden el encuentro de las personas y su contribución al progreso de la humanidad. El diálogo fecundo entre fe y razón, hace más eficaz el ejercicio de la caridad en el ambiente social y es el marco más apropiado para promover la colaboración fraterna, entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad.

d) El principio de subsidiaridad debe mantenerse unido al de solidaridad y viceversa, debe regir la ayuda solidaria internacional, para no caer en el particularismo social, como también en un asistencialismo que humilla al necesitado.

e) La Encíclica propone asegurar: un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz y para salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, la creación de una verdadera Autoridad Política Mundial, regida por el derecho, y que se atenga a los principios de subsidiaridad y solidaridad, ordenadas a la realización del bien común. Para ayudar y mantener un auténtico desarrollo inspirado en la caridad y la verdad.

LA TÉCNICA Y EL DESARROLLO

Sobre todo debido al proceso de globalización, el crecimiento de la técnica en todos sus campos ha dado origen a una sociedad tecnológica. Esto ha llevado a un tecnicismo que ha reemplazado al hombre y a su vez, el hombre ha considerado al progreso técnico como un absoluto. Los pueblos más desarrollados, las sociedades opulentas, gozan de estos adelantos, pero los países pobres aún están ausentes de este progreso. Esto plantea un problema moral: la técnica sin una conducción moral, se deshumaniza y puede esclavizar al hombre.

ALGUNOS VALORES QUE PROPONE LA ENCÍCLICA

a) Cuando el único criterio de verdad es la eficacia y la utilidad se niega automáticamente el desarrollo.

b) La técnica perfecciona al hombre porque lo rescata de sus limitaciones y le amplia el horizonte.

c) Pero el hombre debe responder al progreso técnico teniendo como base la responsabilidad moral.

d) El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos, que sientan fuertemente en su conciencia la llamada a servir al bien común

e) Es necesario escuchar la voz de las poblaciones interesadas y tener en cuenta su situación, para poder interpretar de manera adecuada sus expectativas

f) La fe y la razón le pueden dar al hombre un juicio verdadero, sobre el desarrollo de la técnica. la razón sin la fe se ve abocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riego de alejarse de la vida concreta de las personas.

CONCLUSION DE LA ENCICLICA

La Encíclica resume los principios y valores fundamentales que orientan el desarrollo:

a) Sin Dios el hombre no sabe dónde ir y ni tampoco logra entender quién es.

b) La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo, es el humanismo cristiano, que vivifica la caridad y se deja guiar por la verdad

c) El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano.

d) El desarrollo necesita cristianos, con los brazos levantados hacia Dios. Conlleva la atención a la vida espiritual, tener en cuenta seriamente la experiencia de fe en Dios, la fraternidad espiritual en Cristo, confianza en la Providencia y en la Divina Misericordia, de amor y de perdón, de renuncia a uno mismo, de acogida al prójimo y de justicia y de paz.

CONCLUSION

Consideramos que, a diferencia de sus dos encíclicas anteriores, estrictamente teológicas y no fáciles de leer, en Caritas in Veritate el Sumo Pontífice se ha esforzado por utilizar un lenguaje accesible al fiel común.

En una muestra de humildad y deseo de servir a su grey, Benedicto XVI, ha destinado este documento a proporcionar una guía segura y práctica para actuar en el difícil mundo contemporáneo.

Ha preferido limitarse a comentar y ampliar los conceptos fundamentales de sus predecesores en el pontificado, para consolidar la doctrina social de la Iglesia, demostrando su continuidad y coherencia, contribuyendo así a su difusión. Como es un intelectual profundo y un docente experimentado, ha logrado una estupenda síntesis actualizada de la enseñanza social católica.